JULEN Y LA IMPERIOFOBIA

28 de Febrero del 2019 a las 22:50 Escrito por Jaime Aguilera

Publicado en Tribuna de Sur el 28 de febrero de 2019, día de Andalucía.https://www.diariosur.es/opinion/julen-imperiofobia-20190228201951-nt.html

 

 

Todavía seguía rumiando la lectura embaucadora de ‘Imperiofobia’, de la profesora malagueña Elvira Roca, cuando comenzaron las labores de rescate del pequeño Julen en el cerro de la Corona, en la también malagueña población de Totalán.

Al final, como por desgracia todos lo pensábamos pero ninguno lo decíamos, al pequeño de El Palo se le sacó del fatídico pozo sin vida, pero no por ello no se ha dejado de destacar en toda la opinión pública el enorme esfuerzo colectivo en la ingente y titánica labor del rescate: miembros de la Guardia Civil llegados de todos los rincones de España, mineros asturianos, autoridades políticas –sí, sí, no se extrañen, hay políticos comprometidos–, ingenieros de toda Andalucía, Protección Civil, bomberos, empresas nacionales y extranjeras, vecinos humildes de Totalán que han abierto sus casas, y sus cocinas, para todo el que lo necesitara… todos, todos han exprimido su fuerza y su ilusión en una carrera contra el tiempo.

Porque somos gente que cuando está unida, cuando lo tiene claro, pone toda su pasión y su conocimiento en empresas que parecen imposibles, pero que al final salen adelante, como sea, pero adelante.

Y fue en ese pensamiento donde recordé toda la historia de nuestro país que estaba ahí, que a veces pasamos por alto, y que saca a la luz Elvira Roca en este citado ensayo cuya lectura recomiendo. La historia de nuestro país tiene luces y sombras, como las de todos; pero curiosamente a lo largo de los siglos otros países se han ido apropiando de esas luces y, lo peor de todo, se han encargado de agigantar las sombras de lo que con toda maldad se ha bautizado como nuestra ‘leyenda negra’.

No hay mucho espacio en este suelto para atiborrar de cifras objetivas. Simplemente algún ejemplo: con la reina María de Inglaterra, católica, nieta de los Reyes Católicos, hubo muchísimos menos muertos protestantes que muertos católicos con su hermanastra y sucesora anglicana Isabel: y sin embargo, el sobrenombre de ‘la sangrienta’ se lo llevó, cómo no, la relacionada con lo católico y español.

En el resto de Europa se han encargado de ‘colgar’ los muertos por autos de fe y tortura a la Santa Inquisición española; y sin embargo, otras inquisiciones y otras religiones protestantes tienen en su cuenta de sus resultados muchos más muertos; pero está claro que, como diría el castizo, unos tienen la fama y otros cardan la lana. Y si no que se lo digan al ‘mediohombre’ (un ojo tuerto, un brazo inmovilizado y una pierna arrancada) Blas de Lezo, que con muchísimos menos medios y hombres, contra todo pronóstico, derrocó a los ingleses en el sitio de Cartagena de Indias. Todos los españoles conocen la derrota de la Armada Invencible de Felipe II, muchos menos las muchas victorias como la épica de Blas de Lezo.

La ignorancia sobre nuestra historia es apabullante, si una nación hubiera tenido una moneda refugio y de referencia mundial durante trescientos años, todos, o casi todos, sus nacionales lo sabrían; sin embargo, nadie, o casi nadie, de los españoles conoce que esa moneda existió y era una moneda española: el real de a ocho (incluso las barras del símbolo del dólar americano actual derivan de él).

Ahora está de moda, ‘es políticamente correcto’ denostar todo lo relacionado con el descubrimiento y colonización de América por parte de los españoles, y no solo fuera de España, también dentro. No puede dejar de sorprenderme cuando los vecinos del norte de América atacan todo lo relacionado con lo hispánico y, encima, pretenden dar lecciones: porque si hubo una colonización que aniquilara totalmente a la población nativa sin mezclarse con ella, que no creara ninguna universidad, ningún hospital…, fue la del norte, no la del sur.

Pero la culpa no es de los demás, es nuestra: nuestro gran pecado nacional de la envidia, aderezado por grandes dosis de la citada ignorancia, nos lleva a cotas muy elevadas de un cainismo que oscurece y echa por tierra nuestros logros. En el caso del pequeño Julen, comenzaron a circular por las redes sociales historias truculentas que no respetaban ni el dolor de la familia ni el trabajo de la justicia. Y encima el periodismo más amarillo ya tenía excusa no para informar del caso sino para extraer todo el morbo posible hora tras hora, día tras día.

No sé ustedes, yo por mi parte voy a celebrar este año el quinto centenario de la hazaña por la que un puñado de españoles, comandados finalmente por Juan Sebastián Elcano, fueron los primeros en dar la vuelta al mundo en la nao ‘Victoria’: partiendo en 1519 desde Andalucía, y regresando tres años después a Andalucía.

Porque en mi tierra, si nos dejamos de tonterías, envidias y cotilleos, tenemos fe para mover montañas, incluidas las de Totalán.

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