Internet: ¿Quinto o único poder?

21 de Marzo del 2011 a las 10:17 Escrito por Jaime Aguilera

http://www.diariosur.es/prensa/20110321/opinion/internet-quinto-unico-poder-20110321.html

Nuestro sistema político tiene dos pilares fundamentales: la división de poderes y el mandato representativo. Sin embargo, el descrédito en los que ostentan el poder político, la globalización y la hipercomunicación a través de las plataformas que ofrece internet han hecho que estas dos instituciones constitucionales estén entrando en una visible crisis.

Mucho han cambiado las cosas desde que el parlamentario anglosajón de la Carta Magna impusiera sus condiciones al rey con el fin de la Edad Media. Los manoseados tres poderes de Montesquieu (legislativo, ejecutivo y judicial), hijos de la Revolución Francesa, se han quedado cortos. Desde hace mucho tiempo se habla de un cuarto poder residenciado en los medios de comunicación –ya hablaba de él el anglo-irlandés Burke en el siglo XVIII-, y desde hace mucho menos tiempo de un quinto poder instrumentalizado a través de los grupos de opinión que se generan principalmente a través de las redes sociales de Internet (Facebook, Twitter son dos claros ejemplos de rabiosa actualidad).

En realidad, Internet, como extraordinario megáfono revolucionario, no es ya sólo un contrapoder, es la malla auténtica que une a cada uno de los poderes individuales de cada ciudadano o súbdito, y que conforma la que cada vez es más la soberanía popular real.

Da igual que no haya división de poderes, da igual que sólo haya un único poder autocrático: el pueblo, comunicado, unido y organizado a través de la red decide su futuro pese a quien le pese. Ahí están los ejemplos que algún día serán historia de Túnez o Egipto.

Da igual que lleve más de dos mil ejerciendo su poder teocrático. Tanto miedo le da la Iglesia Católica el poder de la red que expulsa a una monja de un convento de Toledo por usar Facebook. La información es el poder, y con ejemplos como el de esta monja se pierde el control secular de la información doctrinal.

Da igual que estemos hablando de un cuarto poder teóricamente independiente, pero sometido algunas veces a grandes grupos empresariales y políticos de la información. Hay está el caso de “Wikilleaks”, que no nace en ningún periódico sino en la red.

Da igual que sea una pequeña empresa o una multinacional, su negocio se puede venir abajo porque empiecen a florecer en la red de redes, como setas virtuales, clientes insatisfechos.

Da igual que estemos hablando del país cuna de la división de poderes y del mandato representativo. En el Reino Unido, el gobierno de Cameron acaba de rectificar su intención de privatizar los milenarios bosques ingleses después del rápido y frontal rechazo que ha surgido entre los avezados ciudadanos británicos, que han utilizado Internet como improvisada tribuna de una nueva y oficiosa Cámara de los Comunes.

Porque lo que también está en crisis, como ya se ha dicho al principio, es la propia idea básica del mandato representativo, aquel por el representante es elegido en función de un programa electoral, pero después la realidad hace se desvincule cada vez más de los representados con los que se comprometió. El ciudadano no le puede obligar a votar en un sentido o en otro –mandato imperativo- y la única venganza que puede tomar contra él es no volverlo a votar en las siguientes elecciones, pero se encuentra ya algunas veces con la desesperanza de que no confía en ningún otro representante. Y es aquí donde también entran en juego la red de redes, como válvula de escape de promesas incumplidas, e incluso como alternativa a la hora de manifestar opiniones. El ciudadano quiere decir, a través de la red, lo que piensa sobre cada tema y no delegar la decisión en otro. Dicho de otro modo más gráfico, quiere votar directamente sobre lo que se vaya debatiendo y no delegar el voto en nadie. No quiere ningún mandato, ni imperativo ni representativo, porque ya es posible, gracias a la red, opinar directamente.

En definitiva, si muchos súbditos entienden que su dictador nos le debe dirigir lo van a decir a través de la red; si muchos ciudadanos entienden que su parlamento nos los representa lo van a hacer patente a través de la red y, por lo tanto, también se pierde la legitimidad del ejecutivo que nace del parlamento y del poder judicial nombrado por el parlamento pero enrocado en el corporativismo.

Conclusión. Internet, sus wikis, sus plataformas y redes sociales no configuran el llamado quinto poder. Internet, sus wikis, sus plataformas y redes sociales se están erigiendo, poco a poco, byte a byte, en el nuevo ágora, en el nuevo y único receptáculo de la soberanía popular que está resquebrajando el status quo del resto de poderes. Y en este sentido hay muchos que no se dan o no se quieren dar cuenta de que, como bien dijo Alex de la Iglesia en su último discurso como presidente dimisionario de la Academia de Cine refiriéndose a Internet, estamos en un punto de no retorno.

 

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3 Comentarios

  1. Fernando Correas dijo:

    La red es un “gran cerebro mundial”, pero sin una estructura que lo organice, sin un cortex; ¿que ocurriría si sobreviene la esquizofrenia mundial?.-

  2. Carmen Pascual dijo:

    Estoy leyendo este artículo casi dos meses después de escribirse; sencillamente porque desconocía este Blog.

    Bien, vayamos por partes. Debo reconocer que la reflexión que hace su autor está impecablemente planteada, pero hoy 13 de mayo de 2011 (bueno, mejor decir ayer por la horita que es ya), junto a este artículo que publica el Grupo Vocento -Diario Sur en Málaga-, Manuel Alcántara publica otro titulado “Oradores”… y ¡ay!, con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho: con la oratoria. Argumenta Don Manuel que “en las épocas electorales proliferan los que están obligados a decir algo, pero siguen escaseando los que están dispuestos a escucharles. Muchos oradores políticos están afligidos por una doble incapacidad: ni han ido demasiado lejos en la política ni en la oratoria (…)Hay que reconocer que se dividen en dos clases: los que tienen facilidad de palabra y los que tienen lo que pudiéramos llamar fatalidad de palabra, que son bastante más numerosos.
    Desde los griegos (…) se considera un arte la oratoria, o sea, la persuasión por medio de la palabra hablada. Para hacerse oír en el ágora había que tener muy buena voz, además de buenas razones (…)La oratoria no es un arte de convicciones, sino de emociones”, sentencia Alcántara.

    Y es que, señores, cuando una sociedad confunde información y comunicación, mal, muy mal vamos.

  3. Belén dijo:

    Hola Jaime, es increible que casi dos meses antes del movimiento 15-M escribieras este artículo, espero que no se de el mismo fenómeno con el de y la tierra tembló jeje…
    Un saludo

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