SEPTIEMBRE

2 de Septiembre del 2011 a las 14:13 Escrito por Jaime Aguilera

    El cielo se aborrega con nubes que se deslizan entre autopistas hasta hace un día intensamente azules. El aire ha perdido su categoría canicular y su tibieza se convierte en un mensaje, sin palabras, pero perfectamente reconocible: un brisa que te acaricia y que te anuncia, un año más, que algo está cambiando.

    Entretanto, y casi sin darte cuenta, un anticipo de terciopelo gris se cierne sobre nuestras cabezas. ¿Me ha caído una gota? Sí, parece que sí… Una, otra, dos más, tres, cuatro…

    Ya no sólo es una cuestión de tacto, la tormenta del verano ya tardío estalla en nuestra mirada, y su crepitar despierta unos oídos que habían desterrado involuntariamente la lluvia…

    Nos quitamos la ropa con voluntad decidida, con precipitación, con urgencia, como si de un ritual sagrado que no admite demora se tratara.

   Nos tiramos a una piscina donde chapotean los goterones: los cuatro…, bueno, los cinco, porque hasta el perro decide, minutos más tarde, unirse a este bautismo preotoñal por inmersión y por aspersión al mismo tiempo.

   Ya ha dejado de llover cuando salimos por la escalerilla con la ropa interior mojada.

    Los niños se preguntan por qué no ha salido el arco iris. No sé, contesto. Mientras mis ojos lo buscan infructuosamente en el horizonte, súbitamente mi olfato me lleva en volandas a la inocencia, la misma con la que tiritan mis hijos pidiendo las toallas: una inocencia que hibernó hace años pero que con un simple olor despierta, con rapidez, pero sin brusquedad.

    Es el primer día del mes y huele a tierra mojada.

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1 Comentario

  1. Fernando Correas dijo:

    La piel de Gallina….sencillamente
    genial¡ me recuerdas a Juan Ramón Jimenez.-
    Si me tengo que quedar con alguno de los que he leido….este.

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