CUENTO PARA ALGUIEN QUE NO HA NACIDO

23 de Marzo del 2014 a las 11:33 Escrito por Jaime Aguilera

Mi hijo Fernando nació en agosto de 2004. Meses antes, con el 11M, publiqué en Andalucía Centro este artículo que ahora quisiera publicitar en este blog en el décimo aniversario de aquella tragedia.

Jaime Aguilera

CUENTO PARA ALGUIEN QUE NO HA NACIDO

Todavía estás en el seno de tu madre porque no ha llegado la hora de que puedas ver la luz; sin embargo, estoy seguro de que desde tu amniótico refugio has podido percibir, a través de la mujer que te acrecienta la vida, todo el estallido de horror de los últimos días.

Mientras tu madre y yo veíamos las imágenes de la infamia terrorista, a ti te han llegando los sonidos del llanto más amargo, los aullidos de la desesperación, los gritos del pavor más absoluto, incluso los silencios de la impotencia.

Entre los visillos del vientre que te cobija ha llegado a tus ínfimos oídos la historia de colegas tuyos que, antes de nacer, ya han dejado de escuchar cuentos y leyendas.

Te has contagiado de la desazón de tus padres, de sus pesadillas, de su rabia, de sus lágrimas. Te has extrañado cuando has visto en nosotros la angustia ante lo desconocido.

En este cuento en el que tú eres el principal protagonista, a tu madre y a mí nos ha acechado la sombra negra del futuro que queremos para el guion de tu película. Sin darnos cuenta has descubierto nuestra mirada preocupada por el devenir de los años que estés en este mundo.

Pero en el cuento que estoy susurrando esta noche, y como no podía ser menos, tú, nuestro héroe o nuestra heroína, no te amilanaste ante el desastre y saliste a la calle junto a millones de niños y de mayores. Y estoy seguro que quisiste ser el policía que cogió la mochila con la bomba o el bombero con el casco rojo que seguro que tanto te gusta, o la enfermera con bata blanca como la que tiene tu tía, o el conductor de ambulancias que siempre ha querido ser tu tío.

En ningún momento te has separado de tus padres y nos has acompañado en la aventura de la libertad, en la responsabilidad de depositar un sobre verde, uno blanco y uno sepia con papeletas que llevaban siglas distintas.

Porque por encima de todo, el primer rey o la dama victoriosa de este cuento serás tú dentro de unos meses cuando, venciendo mil avatares, asomes la cabeza y con ese gesto te enfrentes a todos los enemigos de la luz. Será en ese momento cuando tu vida por delante se convertirá en la más cruda de las derrotas de los señores de las tinieblas.

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